viernes 26 de enero de 2007

a propósito del maíz

Con motivo del aumento del precio del maíz motivado por la caída de las importaciones de maíz (subsidiado) estadounidense, que está encontrando en el etanol como combustible alternativo a los derivados del cada vez más caro petróleo compradores con mayor poder adquisitivo, ha reaparecido el tema del comercio agrícola.

Intermon-Oxfam anda muy enfrascada en la denuncia de los tratados internacionales de comercio, que cierran los mercados del Norte a los productos agrícolas del Sur. Lo cual es sólo una pequeña parte del drama de las relaciones Norte-Sur. La importación de alimentos de primera necesidad o la ayuda internacional en forma de alimentos lleva tiempo impidiendo la consolidación de mercados locales e interiores, al tiempo que desfigurando el paisaje agrícola en muchísimos países, dedicando sus recursos a unos pocos monocultivos de exportación. Monocultivos controlados por caciques locales, por estados dictatoriales o por grandes empresas transnacionales.

El que ahora de repente empiece a cambiar la situación debido a la interrupción del suministro de alimentos hacia el Sur, sea como exportaciones subsidiadas sea como ayuda alimentaria, no significa, en mi opinión, que ahora vayan a poder gestionar mejor su agricultura y sus mercados interiores.

Con el modelo globalizador se ha quebrado, en mi opinión, el estado de equilibrio entre población y recursos agrícolas disponibles. La población ha aumentado sin encontrar más límites que la coyuntura geopolítica, y está por ver que una vez desaparezca la infraestructura tecnológica y económica que permitió ese rápido "desarrollo" de grandes núcleos concentrados de población en entornos pobres en recursos agrícolas la situación pueda resolverse de otra forma que acompañada de mucho sufrimiento. Pienso en las grandes urbes en Latinoamérica y África, pero en realidad también aquí en España, y en particular en la Comunidad Valenciana, llevamos mucho tiempo creciendo al son del turismo, de crecientes importaciones de alimentos desde países lejanos, al tiempo que la construcción de infraestructura industrial y turística va destruyendo fértiles suelos agrícolas y devorando agua del subsuelo.

Ah, y otra cosa que no sale en los telediarios y la mayoría de la gente ignora: el queroseno que mueve los aviones y trae turistas NO PAGA IMPUESTOS, el gasóleo que mueve los barcos que traen frutas, hortalizas, cereales, etc. desde Latinoamérica o África casi tampoco. Como nosotros sí pagamos impuestos por gasolina y gasóleo (aunque menos cuando es del llamado "profesional") - pues resulta que los alimentos importados que llenan las estanterías de los supermercados en realidad, comparativamente, están subvencionados.

1 comentarios:

foxcycloide dijo...

Desde luego lo que está pasando con el maíz (que no es más que el comienzo de lo que va a pasar con los vegetales que se utilizarán masivamente para biocombustible) y lo que comentas sobre los "pilares" en los que se asienta nuestra economía, demuestra una vez lo sumamente frágil de esos pies de barro... no quiero pecar de catastrofista, pero en cuanto falle un sólo elemento en el pilar y haya que disminuir un ápice el consumo, esto se derrumba como un castillo de naipes.

Saludos.

Kety