Llevo tiempo dándole vueltas al tema de la superpoblación, y leyendo ahora el lema del contertulio de Crisis Energética Antonio Díaz he vuelto a recordarlo. Dice algo así como "no existen países pobres, sólo superpoblados".
Al mismo tiempo me viene a la memoria una noticia a la que ayer dieron mucho bombo en tv y radio: a partir del 01.01.2007 Alemania abonará 25.000 euros por niño nacido. Casi más de lo que me costó mi casa. Mi impresión es que la gente que piensa se lo piensa mucho antes de traer niños al mundo, porque sabe que la herencia que les dejamos, como generación, es muy pobre. Y eso en Alemania, en donde la educación gratuita es prácticamente universal.
Creo que, instintivamente casi, sabemos que en un mundo de paro creciente por un lado, de precarización del empleo por otro (hasta tal punto que muchas veces trabajar cuesta dinero, y por eso viene gente de fuera, dispuesta a pagar lo que entre nosotros ya no se tolera, porque al cambio lo poco que les sobra aún cunde para mucho en sus países de origen) no salen las cuentas. No acabamos de ver que el darles una educación profesional digna o suficiente a nuestros hijos les asegure luego un trabajo digno, con unos ingresos dignos. No creemos en los Reyes Magos, y no vemos que a medio plazo vaya a cambiar la estructura del mercado laboral. No tenemos ni idea cómo se van a pagar nuestras pensiones cuando alcancemos la edad de jubilación, pero tenemos bastante claro que con un empleo precario, con cotizaciones mínimas y discontinuas a la Seguridad Social en las generaciones siguientes, difícilmente va a poder siquiera mantenerse el actual sistema de pensiones públicas.
En fin, que es un dilema ... pero creo que la salida no es la huida para adelante, seguir "creciendo" para mantener los actuales sistemas de previsión social. La jubilación con viajes del Inserso incluidos me parece, a veces, un incentivo creado para mantener empleos en condiciones inhumanas, con la promesa de un descanso pagado al final de la carrera. Las prejubilaciones son el escaparate engañoso, muchas veces indeseadas por quienes las sufren, porque muchos de los que tienen que trabajar hasta alcanzar la edad reglamentaria son los que trabajan en condiciones más duras, y llegan más bien "cascados" al final de la vida laboral.
Y, visto que ya estamos o bien en la meseta o bien en la parte descendente de la curva de petróleo disponible, que no se vislumbra que su precio vaya a bajar significativamente, creo que cualquier política de estimular o incentivar la natalidad es un despropósito ético, cuanto menos.
2 comentarios:
Esto, en lo que vivimos ya es un despropósito ético en su conjunto. El problema es que la gente en su conjunto es muy poco consciente de las consecuencias de sus propios actos, es más en un % muy cercano a 100, para no mejorar te dirán que el mundo nunca ha sido perfecto, y que ellos ahora que lo pueden disfrutar no van a ser los que se bajen del carro. No tenemos solución a no ser que ocurra algo muy fuerte que haga recapacitar a la humanidad en su conjunto. Si no hacemos esfuerzos individuales para ser conscientes seguiremos actuando mecánicamente más semblantes a autómatas que a la maravilla autoconsciente que podemos llegar a ser.
Un saludo, Ricardo
Por supuesto que estas políticas tan hipócritas de estimular el aumento de la natalidad me parecen de lo más absurdo y obtuso...¿qué se pretende? ¿que no se extinga la mano de obra barata en Europa? No lo entiendo: el planeta está superpoblado, no hay/no habrá recursos para alimentar y mantener a tantísima gente ni a sus descendientes, y aquí descorchamos el champán cada vez que una pareja tiene quintillizos, traídos a este mundo mediante técnicas artificiales de estimulación de la fertilidad...que nazcan blanquitos caucásicos es motivo de felicidad pero no hacemos nada por detener la tremenda tasa de mortandad infantil del continente africano.
Por otro lado, la gente que piensa y no se reproduce por mímesis con su entorno (estoy convencida de que la mayoría de la gente actúa por lo que le han inculcado o por lo que ve hacer a sus vecinos, sin ir más allá ni plantearse otras opciones) no es que no traiga hijos a este mundo porque piense en la triste herencia de planeta que les vamos a dejar a las siguientes generaciones, no. Sinceramente creo que eso les importa un pimiento al 95% de los que deciden no tener niños. En primer lugar posponen cada vez más ese paso trascendental por cuestiones de estabilidad laboral y/o económica (me refiero al "primer mundo"), y después, si siguen sin tener hijos, se debe principalmente a que: o no se lo pueden permitir, o prefieren centrarse en su carrera profesional, o realmente no sienten esa llamada a la paternidad/maternidad. El instinto reproductor es tan fuerte en la mayoría de los humanos que si deciden no tener hijos no es porque piensen en la porquería de mundo que les espera, sino porque no pueden o no quieren por motivos personales. No piensan globalmente en la sociedad o en el mundo que les espera a sus descendientes: el instinto (cualquier instinto) arrasa con todas las consideraciones de corte filosófico. Si uno quiere ser padre/madre, ya puede estar el mundo echando humo y en las últimas, que ese niño viene de todas todas...
Que tengáis buena entrada de año 2007.
Kety
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